MANIFIESTO 25N 2024
COMBATIR EL SEXISMO PARA ERRADICAR LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES
Combatir los actos y comportamientos que se promueven desde ideas estereotipadas que imponen a las mujeres la subordinación en el ámbito público, privado e íntimo se presenta como el principal reto de las sociedades democráticas para derribar las más persistentes estructuras de desigualdad: las basadas en el sexo de pertenencia.
Para el Foro de Madrid contra la Violencia a las Mujeres y el Movimiento Feminista de Madrid, poner de manifiesto la intima relación entre la interiorización del sexismo y sus nefastas consecuencias es poner en primer plano la necesidad de combatir todas las formas de discriminación que abonan y son caldo de cultivo de las diferentes formas de violencia que condicionan o destruyen la vida de las mujeres y las niñas. Violencia que se ejerce en cualquier lugar del planeta y que trasciende a la clase social, origen, cultura, edad o estado civil, y que golpea con especial dureza a las más vulnerables, en entornos de pobreza y precariedad, a migrantes, mujeres con discapacidad, en el mundo rural y mujeres en contexto de conflicto bélico, donde la violencia y la tortura sexual son empleadas como arma de guerra.
Urge llamar la atención sobre las dificultades que afrontan las mujeres con discapacidad. La sociedad debe escuchar su voz, cederles el protagonismo y dar soluciones para su accesibilidad a los sistemas de detección y recursos de atención, promoviendo su autonomía en los procesos de intervención. Mención especial merece la discapacidad consecuencia de la violencia que han ejercido contra ellas, cuya circunstancia no cuenta con registro estadístico público y oficial que permita valorar qué apoyos específicos precisan.
El sexismo, como herramienta para el control social y la opresión de las mujeres vulnera el principio de igualdad y de ciudadanía y normaliza diferentes formas y niveles de violencia, simbólica y material, contra las mujeres, lo que constituye un crimen contra los derechos humanos universales.
Los crímenes por razón de sexo son persistentes. De 25 de noviembre de 2023 a 16 de noviembre de 2024, al menos 44 mujeres han sido asesinadas en el ámbito de parejas o ex parejas; otras 17 mujeres han sido asesinadas en otros ámbitos[1].
Trece menores han sido asesinados en crímenes de violencia vicaria.
El derecho humano de las mujeres a vivir una vida libre de violencia machista resulta inexistente en una sociedad que no se escandaliza ante el hecho de que en España, el 57% de las mujeres haya sufrido alguna forma de violencia por ser mujer, según datos de la macroencuesta sobre Violencia de Género del Instituto de la Mujer.
Veinte años después de la aprobación de la Ley contra la violencia, persisten los asesinatos que se han estancado en una cifra intolerable. Las respuestas institucionales se estancan también al no prever e implementar mecanismos de respuesta específicos a nuevas realidades como la sobre representación de las mujeres migrantes en las estadísticas de asesinatos (un 5O% del total en 2024) que tienen por lo general nula o escasa información sobre las redes de apoyo y derechos que las asisten.
Demandamos la fiscalización y devolución de todos los fondos del Pacto de Estado Contra la Violencia que se han gastado de forma inadecuada, desviándose de los fines para los que fueron previstos: la lucha contra la violencia machista y la ayuda a las víctimas.
La tragedia de la violencia sexual es persistente y más de 2.800.000 mujeres ya han manifestado verse sometidas a prácticas sexuales no deseadas, siendo la mayor parte de los agresores del entorno cercano a sus víctimas.
El sistema sanitario es un espacio privilegiado para la detección e intervención ante las distintas formas de violencia hacia las mujeres y el primer recurso al que estas acuden. Por ello es urgente la formación de profesionales del sector para que apliquen de manera efectiva los tests de cribado y los protocolos previstos para detectar esa violencia.
El 10% de jóvenes de entre 15 y 29 años vive una masculinidad tóxica y alineada con ideas interiorizadas de un sexismo que justifica la violencia o la prostitución.
Durante el año 2023, 665 adolescentes necesitaron medidas de protección y las redes sociales se revelan hoy como un instrumento muy eficaz de inoculación del sexismo y del control de las jóvenes por parte de novios que ejercen una vigilancia continua sobre ellas.
Alertamos a las administraciones públicas sobre cómo las redes y la Inteligencia Artificial alimentan, reproducen y acrecientan los estereotipos de género y el sexismo más hostil.
Quien promueve y hace gala del sexismo, niega y frivoliza esta violencia, alienta la impunidad inaceptable que refuerza a los agresores y robustece al sistema patriarcal. El sexismo es el principal sostén de una “cultura de la violación” que minimiza los hechos, justifica a los agresores y culpa a las víctimas de la violencia ejercida contra ellas
No tenemos ninguna duda sobre la correlación entre la pornografía, la criminalidad sexual (ha aumentado 14,8% en 2023) y los ciberdelitos sexuales, donde la mayoría de agresiones (el 78,5%) fueron contra menores de edad
Las escasas denuncias y mínimas condenas penales en este tipo de delitos, así como los relacionados con la trata de personas con fines de explotación sexual, alientan la impunidad sin que esta circunstancia alarme a las instituciones públicas y les instigue a movilizar inteligencia y recursos para ponerle freno.
Denunciamos la actuación de la Justicia en sentencias que dejan impunes a los agresores sexuales, incluso de niñas muy vulnerables, que están expuestas a la captación y explotación por redes criminales.
Pornografía y prostitución enseñan a normalizar la violencia sexual. Nuestro país, como uno de los principales lugares de tránsito y destino de la explotación sexual, necesita un Pacto de Estado que acuerde la aprobación de la Ley Orgánica para la Abolición del Sistema Prostitucional, elaborada por las organizaciones de mujeres, para poner fin a prácticas que destrozan miles de vidas.
Tampoco cabe la impunidad en la explotación reproductiva de mujeres en el extranjero por demandantes españoles. EXIGIMOS la derogación de la instrucción de 2010 de la Dirección General de los Registros y Notariado sobre el régimen registral de los nacidos mediante alquiler de vientres y que España no acepte la excusa de la Union Europea que promueve una practica que vulnera derechos de las mujeres en base al principio de la libre circulación de personas.
Si el combate contra el sexismo tiene un ámbito prioritario de actuación es la urgente apuesta por la coeducación y una cultura del entretenimiento que deje de alimentar los dañinos estereotipos de género, responsables de consolidar roles de dominación y sumisión, desde la cuna, en base al sexo de pertenencia.
El sexismo, también consolida la persistente violencia económica y laboral que supone la incorporación al mundo laboral en posición secundaria, la exposición al acoso sexual en el trabajo en tos los ámbitos de actividad (28,4% de las mujeres entre 16 y 74 años)
Las brechas en el desempleo con una diferencia de más de 3 puntos en tasa de paro o las pensiones son también el resultado nefasto de la sobrecarga de cuidados que el sistema sexista impone a las mujeres abocándolas a la precariedad. Las cargas familiares y la dependencia económica atan a sus verdugos a las víctimas de la violencia machista dificultando su salida de las relaciones violentas.
Los delitos de trata en su diversas modalidades que tiene singular incidencia sobre las mujeres tales como los matrimonios forzosos, la trata con fines de explotación sexual, la explotación de la mendicidad y la laboral en el servicio doméstico, en los invernaderos, son realidades que están invisibilizadas en las estadísticas pero que sufren muchas mujeres en nuestro entorno cercano. De la vulnerabilidad extrema de estas mujeres, que en algunos casos han huido de sus países, perseguidas por ser mujeres, se lucran y sacan partido los explotadores.
Denunciamos la violencia contra las mujeres en cualquier rincón del mundo y de manera muy especial la infligida contra las afganas e iraníes a quiénes leyes misóginas matan en vida. Hacemos nuestro su grito “Mujer, Vida, Libertad” y nos solidarizamos con su lucha y la de todas aquellas que sufren bajo las imposiciones de los fundamentalismos que las oprimen. No nos olvidamos de las mujeres palestinas, ni de las niñas de Irak, amenazadas por una ley que permitirá el matrimonio a partir de los 9 años.
El sexismo es el principal predictor de la violencia contra las mujeres. Combatirlo ha de ser una prioridad inaplazable de la sociedad y las administraciones públicas. El sexismo refuerza los roles tradicionales, construye géneros través de actitudes y comportamientos que siguen considerando a la mujer de forma estereotipada.
Combatir el sexismo nos compete a toda la sociedad porque es la forma más eficiente de avanzar hacia una sociedad libre de los estereotipos que alientan la desigualdad y la violencia machista.
Basta ya de sexismo!
Basta ya de machismo!
Basta ya de violencia!
[1]Fuente: Compaña Feminista. (La falta de criterios oficiales unificados dificulta conocer con exactitud la cifra de asesinatos fuera del ámbito de la pareja)