MUJERES EN LUCHA CONTRA EL MACHISMO GLOBAL
Nosotras, las mujeres de todo el mundo, alzamos nuestras voces para exigir el fin del sistema patriarcal que nos oprime por el hecho de ser mujeres. El movimiento feminista ha tenido, tiene y tendrá un compromiso inquebrantable con la igualdad, la libertad y el derecho a una vida libre de violencia para las mujeres y las niñas. Fueron el pasado, somos el presente y el futuro, hemos peleado por nuestros derechos sin descanso y seguiremos haciéndolo: desde las trabajadoras que exigieron condiciones dignas hasta las que hoy defienden el derecho al aborto en cada rincón del planeta. Desde las Gulabi Gang que combaten la opresión con sus propias manos hasta el grito de Mujer, Vida, Libertad. Desde el movimiento 4B hasta las miles de voces que han dicho «yo sí te creo» en el #MeToo y que han clamado #SeAcabó, en la lucha de Shiori Ito, en la valentía de Gisèle Pelicot. Desde el Movimiento Feminista de Madrid nos dirigimos a todas las niñas y mujeres del mundo, a todas las que hemos sentido el peso del patriarcado en nuestros cuerpos, en nuestras vidas. A todas las que hemos sido reducidas a mercancía, a objetos sexuales, a incubadoras, a esclavas, a roles sexistas que nunca elegimos. Nos dirigimos a todas, ¡esta lucha es nuestra! La política patriarcal intenta fragmentarnos, hacernos creer que estamos divididas, pero aquí estamos: unidas, organizadas, resistimos a las estrategias de desgaste, ¡Somos el movimiento feminista!
Salimos a las calles para enfrentar a la extrema derecha que niega la violencia machista, que busca perpetuar estructuras profundamente misóginas, y también para delatar a una supuesta izquierda que, en nombre de la interculturalidad y la diversidad, ensalza religiones profundamente sexistas. Denunciamos el genocidio de más de 42.000 palestinas y palestinos a manos del Estado de ocupación Israelí que busca exterminar su futuro mediante una masacre selectiva de mujeres, niñas y niños; que las mujeres afganas están siendo sometidas a un apartheid brutal por el régimen talibán mediante la privación absoluta de derechos y el más duro e inhumano confinamiento que se haya conocido, llegándonos a cuenta gota los testimonios de su solitaria resistencia heroica.
Denunciamos que las mujeres y niñas sirias están empezando a sufrir de nuevo una severa restricción en sus derechos; que en Irán, Sudán, El Congo, Nigeria, Ucrania y en cualquier territorio con conflicto bélico, la violencia sexual, el secuestro, las mutilaciones y la tortura son empleadas como arma de guerra contra todas las mujeres y las niñas. Denunciamos que estas violencias y exterminios se practican con la tolerancia, pasividad y complicidad de nuestro país y de la Unión Europea porque prevalecen los intereses geopolíticos y económicos frente a los Derechos Humanos. ¡Si tocan a una respondemos todas! Somos el único movimiento de resistencia global, el feminismo es internacionalista, la privación de derechos de las mujeres y niñas en cualquier país del mundo nos recuerda que ningún derecho está asegurado, y por ello exigimos:
- Que los derechos humanos prevalezcan sobre tradiciones culturales y religiosas que oprimen a las mujeres y a las niñas.
- Un estado laico que frene la financiación de las confesiones religiosas a través del dinero público y cualquier otra modalidad encubierta de financiación.
- Que la política exterior, los acuerdos comerciales y la ayuda a la cooperación de nuestro país y en la Unión Europea garanticen los derechos humanos de las mujeres y de las niñas en todo el mundo.
¡Salimos a las calles porque nos arrebatan nuestros derechos, nos sobreexplotan y nos emprobrecen!
La feminización de la pobreza, la exclusión social y la precariedad laboral son la base del sisteme: el 70% de las personas pobres en el mundo somos mujeres.
En nuestro país, la brecha salarial se mantiene en torno al 22%, con la Comunidad de Madrid a la cabeza. La diferencia de ingresos a lo largo de la vida y la imposición de los cuidados agrava la brecha de las pensiones, nos empujan a una vejez en la pobreza. Denunciamos la explotación y abandono de las mujeres con discapacidad: menos del 24% accedemos a un empleo remunerado y, cuando lo hacemos, es precario, mal pagado y sin adaptaciones reales. Nos condenan al estigma y la exclusión mientras las empresas de inserción se lucran con subvenciones públicas. Exigimos la contratación de mujeres con discapacidad en todos los niveles de cualificación, salarios justos y el fin de la explotación disfrazada de inclusión.
Las mujeres migrantes nos tenemos que conformar con trabajos peor cualificados, más precarizados y con jornadas ilegales. Quienes no tenemos papeles vivimos bajo una segregación administrativa que nos niega ser ciudadanas de plenos derechos y nos condena a la explotación.
Exigimos la regularización administrativa y el acceso a condiciones laborales dignas.
Seamos o no madres, la sociedad patriarcal nos adjudica el peso exclusivo de todos los cuidados frenando o destruyendo nuestras carreras profesionales. El 73% de los contratos a tiempo parcial y el 85% de las excedencias recae en nosotras por el trabajo gratuito de los cuidados. Las mujeres monomarentales lo sufrimos aún más: la responsabilidad económica, de acceso a una vivienda digna y de cuidados recae sobre una sola persona.
Denunciamos la invisibilización y el menosprecio hacia todos los trabajos de cuidados que sostienen la vida y que cargan sobre nuestros hombros; denunciamos la falta de medidas reales de conciliación.
Exigimos la reducción de la jornada laboral que haga de la conciliación una realidad y un Sistema Nacional de Cuidados 100% público, con políticas transversales para las familias monomarentales. ¡Los cuidados también son trabajo y deben ser reconocidos!
La brecha tecnológica y digital demuestra que el mundo actual y futuro sigue siendo diseñado por hombres y para ellos. Desde la manosfera hasta los algoritmos con sesgos sexistas, el mundo digital androcéntrico es una amenaza directa contra todas.
Nosotras, mujeres trabajadoras, mayores, migrantes, con discapacidad, madres y cuidadoras, alzamos la voz contra la explotación laboral y en el reparto de los cuidados.
¡Ni pobres: ni esclavas, no somos mercancía!
Contra la cultura de la violación, rechazamos totalmente el sistema prostitucional, la pornografía, el Sugar Dating y plataformas como OnlyFans porque ejercen, normalizan y promueven la reproducción de la violencia y la explotación sexual contra mujeres y niñas.
Nos han vendido la mentira de la «libre elección» llamando “trabajo” a la explotación sexual. Queremos un mundo donde ninguna mujer tenga que vender su cuerpo para sobrevivir. ¡Ninguna mujer nace para puta!
Exigimos la aprobación de la Ley Orgánica Abolicionista del Sistema Prostitucional, medidas de protección para mujeres y menores explotadas, apoyo y reparación real para las supervivientes y la persecución de los puteros y proxenetas.
La pornografía normaliza la violencia extrema contra nosotras, es la escuela de la violación. Nos muestra como cuerpos sin derechos, como seres sin deseo, donde nuestro NO nunca es respetado.
Exigimos la abolición total de esta industria de explotación sexual y la construcción de una educación sexual basada en el respeto, el afecto y el deseo libre de violencia. ¡La pornografía y la prostitución no son un trabajo! ¡No somos mercancía sexual!
Defendemos el derecho a un aborto seguro y accesible en centros sanitarios públicos, la libre elección entre el procedimiento farmacológico o quirúrgico, y la regulación de la objeción de conciencia para asegurar siempre su realización. Exigimos la creación de centros públicos de atención a la salud sexual y reproductiva en Madrid con formación especializada en mujeres bisexuales y lesbianas.
Denunciamos la explotación reproductiva y el mercado de óvulos como formas de explotación económica de las mujeres. ¿Desde cuándo la explotación de la pobreza es altruismo?, ¿desde cuándo el deseo de tener hijas e hijos justifica la mercantilización de la maternidad? Nuestros cuerpos no están en venta. Nuestra capacidad reproductiva no es un negocio.
Exigimos la abolición de esta práctica y la derogación de la Instrucción de 2010 que permite inscribir bebés nacidos en el extranjero. ¡Donar óvulos no es altruismo; ser vientres de alquiler no es un trabajo! ¡No somos mercancía reproductiva!
Reivindicamos una sanidad pública, universal y de calidad, con formación obligatoria en materia de igualdad tanto para los profesionales de salud como para quienes forman. Exigimos la erradicación de la violencia obstétrica y del androcentrismo sanitario.
Otro año más denunciamos la privatización de servicios públicos en Madrid y apoyamos a trabajadoras de servicios sociales y de cuidados, demandamos un Servicio de Ayuda a Domicilio público.
Por un sistema coeducativo público, laico, con presupuestos suficientes que potencien los centros públicos y por la reducción de las ratios escolares con refuerzo de plantillas para una enseñanza de calidad.
Exigimos la formación en igualdad para toda la comunidad educativa, la inclusión de educación afectivo-sexual y que visibilice referentes de mujeres en los libros de texto, en los centros de enseñanza y en la cultura.
El borrado de las mujeres representa una estrategia útil con el propósito de diluir al sujeto político del feminismo, las mujeres, nuestras luchas y nuestros logros. No aceptamos que nuestra opresión se diluya en discursos que nos invisibilizan. Rechazamos que el concepto «sexo» sea sustituido por «género».
Denunciamos las políticas que permiten la hormonación de menores por cuestiones identitarias. Afirmamos que ser mujer es una realidad material y exigimos que se mantengan separadas por sexo las estadísticas, deportes y espacios seguros.
Lo personal es político: ¡si tocan a una, nos tocan a todas! Los hombres, con la complicidad de las instituciones, nos borran, nos violan, nos agreden y nos asesinan sólo por ser mujeres.
Denunciamos la ausencia de medidas reales de prevención y protección frente a los feminicidios y la violencia machista, denunciamos la justicia patriarcal que culpa a las víctimas y protege a los agresores. El sistema judicial sigue fallándonos a nosotras y a la infancia, deja nuestras vidas en riesgo. Exigimos un cambio radical de las instituciones responsables, la atención y seguridad de mujeres y niñas no puede quedar en manos del tercer sector: deben ser garantizadas por un sistema público especializado, accesible y libre de violencia.
Exigimos la creación de nuevos juzgados especializados atendidos por personal formado y auditorías sobre los fondos del Pacto de Estado contra la violencia machista.
No admitiremos ningún retroceso en nuestros derechos. El feminismo es un movimiento para acabar con el sexismo, la explotación y la opresión de las mujeres; el feminismo es una actitud política y no una moda ni una identidad.
Hoy, las mujeres del mundo unidas nos organizamos, tomamos las calles por la abolición total de todas las formas de explotación, violencia y mercantilización de nuestras vidas.
Por las que nos precedieron, por nosotras y por las que vendrán, hacemos un llamamiento global a continuar con la lucha feminista contra la extrema reacción patriarcal a la que nos enfrentamos.
¡No somos mercancía! ¡El feminismo es abolicionista! ¡Que viva la lucha de las mujeres!
